LEER Y REENVIARRRR-.....
 
 
LEER CON PROFUNDA ATENCION Y ANALISIS. ENVIAR A QUIEN DEBA CONOCER QUIEN ES QUIEN EN ESTE PROCESO !!
NO DEBEN SUBESTIMAR NUESTRA INTELIGENCIA.
 
 
Gracias Embajador Estrada Oyuela !!!!
 
INTI / MARTINEZ : Da vergüenza ajena !!!!! y mas habla, peor es . . . .
 
 
Errata:  Larry Summers = ex presidente del Banco Mundial (Laurence Sammer)   - >   LAURENCE SUMMERS . . . . no importa como se escribe, IMPORTAN SUS DICHOS E INTENCIONES
 
 
 
con AUDIO

EMBAJADOR RAÚL ESTRADA OYUELA 
Deben ser “algas albinas”

El prestigioso diplomático especializado en medio ambiente, concedió una entrevista a Radio Cero. Dijo cómo deben ser los parámetros de la contaminación, habló tratados, organismos y normas; se refirió a Botnia y contó por qué se fue. Audio con declaraciones de Estrada Oyuela a Radio Cero.

Esto nos dijo:

¿Usted cree que los gualeguaychuenses estamos defendiendo una causa justa?.
No tengo la menor duda de que lo es, porque lo que está pasando en Gualeguaychú lleva a producir un daño ambiental de difícil recuperación.
 
Nos llama la atención cómo el INTI dice una cosa y la Cancillería con una causa en La Haya sostiene otra. No hay organicidad en la posición argentina. ¿Usted cómo lo ve a eso?
Creo que el presidente del INTI se expresó inadecuadamente y en principio, “quedó pegado”. Luego en la carta que mandó a vuestro diario, dice que él no ha dicho jamás que la planta no contamina; que lo que dijo, es que la alteración que hay en el agua, todavía le parece a él que es aceptable. Ya hay un índice de que no es aceptable. Hay una cuestión semántica; yo fui periodista 9 años antes de entrar al servicio exterior. Pero es algo que como periodistas nos interesa: una cosa es descargar sustancias contaminantes en el medio receptor, como el Río Uruguay y otra cosa es decir que ese medio receptor se ha contaminado. Si usted descargara estos contaminantes en la isla de la Asención en el medio del Atlántico usted no contamina ese océano. Ahora, como los están descargando en un río que no es grande y que para peor, tiene menos caudal los últimos años; no he visto en la última semana, pero estaba en 2300- 2200 metros cúbicos por segundo en diciembre y enero. O sea, que no tiene ni siquiera los 4 mil metros cúbicos por segundo que tomaba en cuenta el proyecto Botnia. Esa descarga masiva de contaminantes, contamina el agua. Usted tiene las dos cosas: descarga de contaminantes y alteración de las condiciones del agua. El informe del INTI, en realidad muestra cifras que en algunos casos se cuadruplican, de elementos contaminantes a la altura de Gualeguaychú. De modo que no se puede decir que no sea contaminante: el agua ahí está contaminada. El informe del INTI omite un tema fundamental que es medir el oxígeno disuelto en el agua ¿por qué lo omite? Porque el INTI no tiene gimnasia en medir agua. Lo que mide son descargas de efluentes contaminantes industriales. Entonces, cuando tiene una descarga de un efluente contaminante lo que tiene que medir es la demanda química de oxígeno. Y es lo que dice que va a medir. Pero en el agua, cuando usted está en el río, no se trata de medir la demanda de oxígeno, sino de medir cuanto oxígeno le dejó la demanda que tiró el contaminante.
 
Si. La relación entre el producto químico y el agua. Esta es la clave.
Claro porque no están midiendo en el vertedero, se está midiendo del otro lado de la frontera. Está midiendo del lado argentino ahí lo que tenía que demandarse de oxígeno ya se demandó. Tiene que saber cuánto oxígeno le quedó y este es un fenómeno que ocurre. La descargas de contaminantes de esta naturaleza en el golfo de Finlandia, en el mar Báltico, ha reducido a la mitad el oxígeno disuelto en ese mar. Hoy es difícil comer pescados del Báltico, porque tienen deformaciones y tiene cargas genéticas derivadas de estos contaminantes.
 
¿No es posible que los técnicos no tengan sentido común y no analicen por qué falta eso en los análisis?
Bueno yo no sé. El INTI tiene excelentes técnicos. Lo que quiero decir, es que en el período que yo tuve intervención, desde el comienzo consultamos sobre el INTI. Y toda la gestión la hicimos con la intención de aclarar las cosas con el Uruguay y fracasamos, tuvimos la presencia de dos excelentes técnicos del INTI que sostenían estas mismas cosas y nos acompañaron en la formación de esta posición. Por eso yo no entiendo por qué sale ahora esto. Y me parece que está un poco desorientado en la conducción del INTI sino tiene en cuenta a todo su personal.
 
¿Usted habló de la falta de oxígeno en el agua esto puede estar vinculado al tema de la proliferación de algas?
Bueno, eso lo agrava. Las algas aparecen cuando hay exceso de nutrientes en el agua. El río Uruguay ya viene con exceso de nutrientes. Yo recuerdo cuando tenía 15 años, iba a un pueblo que quedó tapado por el Salto Grande. Y andábamos en bote por un río transparente. Esto ya no es así y Salto Grande hoy tiene algas. Es por el uso intensivo de agroquímicos. Por descargas de las municipalidades sin cuidados, que están añadiendo nutrientes al río Uruguay y cuando se empezó a considerar el impacto de estos proyectos de celulosa, un punto que salió sin duda, fue que el río Uruguay no aceptaba un gramo más de nutrientes por la masa de algas, es inaceptable. Esto no sólo lo dijo Argentina. Si usted lee los informes de la DINAMA, dicen exactamente lo mismo: que no se puede descargar más nutrientes. Sin embargo, se les otorgó el permiso y están descargando nutrientes. Y hoy usted tiene las algas. Que, entre otros efectos, van a terminar de reducir la cantidad de oxígeno. Producen “una tapa” digamos, encima del río que impide que entre el sol al lecho del río e impide que se produzca la fotosíntesis, que naturalmente se produce en el río con los vegetales de la biota del río. Entonces hay menos generación de oxígeno. Y se convierte en un círculo vicioso.
 
Es decir que ya antes de que se le diera a Botnia la autorización para operar este sistema ya era frágil.
Eso está dicho por las autoridades uruguayas. Por las autoridades argentinas y por la CARU. Fíjese que el 28 de enero último hubo un comunicado del Ministerio de Salud y A. Social de Entre Ríos que alerta a la población sobre las algas. Hace diez días la CARU plantea el problema y el Ministerio de Salud y Acción Social lo vuelca en un comunicado del 28 de enero que dice: “cuidado con las algas”. Y ahí participa la señora Martha Petroccelli que es la Jefa de la Delegación Uruguaya y el ingeniero Hernán Orduna que ustedes conocen como yo; Jefe de la Delegación Argentina ante la CARU. Después que la Jefa de la Delegación Uruguaya dijo: “cuidado con las algas”, salió una autoridad uruguaya diciendo: “no, no se preocupen, son solamente algas”. O una autoridad argentina, como el caso de anoche: “son alguitas” ¡Por favor!
 
Es decir que la proliferación de algas es síntoma de que el río está enfermo.
Efectivamente, y hay una manera poética de decirlo: “El río nos cuida y nos avisa. Hay que saber comprenderlo”. Ese es el título del comunicado donde alertan por la aparición de algas.
Y estas algas aparecieron ahora justo en la zona frente al puerto de Botnia, no vinieron de río arriba
No, las algas no pasan por turbinas de Salto Grande lo que si pasa son los nutrientes. Pero yo tengo gente de Gualeguaychú que desde el 15 de enero están mandándome fotos del río, donde se nota una presencia muy grande de algas. No son fotografías como para hacer un juicio porque son fotos de aficionados que se sorprenden por lo que pasa. Pero la gente ya estaba viendo que había algas. Ahora a eso se le suma el vuelco del otro día y entonces es lógico que haya más alarma.
 
¿Y por qué pueden haber proliferado al punto de ser tan amplia la mancha?
Mire, las algas proliferan en circunstancias que tienen que ver con la temperatura. Sin duda, ha hecho calor. Con la relación a la cantidad de nutrientes y el volumen de agua, el río ha estado bajo todo este tiempo con poca corriente. Si usted tiene una corriente muy fuerte, no se producen algas. Pero el río Uruguay no tiene eso. Es un río de llanura, no tiene la correntada muy fuerte y al contrario, es un río con muchos reflujos.
 
Eso fue lo que ocurrió en estos días
Claro, ustedes ven que aparece la mancha 5 Km arriba de Botnia. Porque el río suele correr también aguas arriba.
 
¿Por qué razón el caño por el cual salen los efluentes de Botnia es subacuático. ¿Hay alguna razón técnica para que no pueda estar a la vista y facilitar los análisis?
Esa es la forma habitual de los difusores. Se hacen efectivamente caños que están sumergidos o sobre el suelo, en el lecho del río. Y después tienen cañitos o agujeritos que van dispersando para que no haya ni un solo punto en toda la descarga. En este momento hay un proyecto para hacer ese tipo de emisores acá sobre el río de la Plata. Y lo que pasa es que hay que medir el efluente antes de que entre al caño. Y eso es lo que no hace el Uruguay. Fíjese que con el sistema de monitoreo de la planta que tiene acordado el Uruguay -la autoridad uruguaya- con Botnia. Todo lo que es dentro de la planta lo controla Botnia. Entonces Botnia con sus supervisores y sus operarios controla los procesos y el Uruguay solamente controla una vez que esto ha salido. En realidad, lo que usted dice es correcto: debería controlarse la calidad del efluente en el momento del vertedero. O sea, antes que entre al caño, que es el emisor y controlarlo en tiempo real el efluente en el vertedero. Así, en el momento en que se detecta alguna irregularidad, ese efluente debe ser desviado a una pileta de tratamiento y no volcado al río.
 
Comprendo que usted es un hombre hecho en la diplomática y talvez le sorprenda si le hago una pregunta despojada de la mesura de ese lenguaje. A usted ¿por qué “lo fueron”?
Mire, yo dije con claridad un día en una reunión con periodistas que no tenemos política ambiental. Y esto no es novedad. En realidad, yo lo dije el 21 de septiembre del 2007 y el 30 de abril del 2007 lo había dicho la persona que en ese momento era la Secretaria de Ambiente la Dra. Picolotti. Pero cuando yo lo dije, a alguno le cayó peor que en otras ocasiones. Y entonces le dieron una instrucción al canciller -que es mi amigo- para que yo o me rectificara o me sacaban de mi puesto. Y yo soy viejo para andar macaneando las cosas: las digo y las sostengo. Entonces para sacarme, disolvieron el área en que estaba mi puesto. Yo era Representante Especial para Negociaciones Ambientales. Es grave, no porque me sacaran de mi puesto, sino porque hicieron como una “lobotomía”: me sacaron a mí, pero también a la gente que trabajaba conmigo. Entonces la cancillería que a través de los años había acumulado una buena memoria institucional sobre los temas ambientales, vio dispersar ese núcleo de mantenimiento de la memoria. Lo dispersó de golpe y no pudo contenerlo.
 
Los gualeguaychuenses vamos registrando toda esta línea histórica con sus hitos negativos y positivos. Y lo que pasó con usted, marcó un jalón negativo muy importante para nosotros.
Yo le agradezco. Por supuesto, no quiero decir que eso me dio una satisfacción, al contrario me causó pena. Yo seguí un año más en la cancillería en otro sector dedicado a estudios, el Centro de Economía Internacional donde trabajé en algunas cosas vinculadas al medio ambiente, publiqué algunas y después me jubilé. Pero mucha gente tuvo la sensación que usted describe. Y en cierta medida, fue como retirar de la cancillería esta capacidad que se había acumulado. No por mí, porque soy sucesor de varios colegas míos que trabajaron en esto desde el comienzo. Fíjese que los temas ambientales a la Argentina en gran medida nos llegan de afuera. Yo estaba en la Asamblea Gral. de las Nac. Unidas en el 1967 cuando se plantea el tema de la Conferencia de Estocolmo. Se empieza a preparar esto, que venía del Consejo Económico Social y en ese momento hubo un grupo de gente que se de la Cancillería que se avocó al tema. Fue el embajador Eduardo Bradley que es una excelente persona y trabajó mucho en eso, tanto en el Ecosfot como en la Asamblea General. Otro es el embajador Arnau que es colega mío en la Academia de Ciencias del Ambiente. Y le puedo hacer una lista de embajadores notables que han tenido competencias en temas ambientales. Esto permitió formar esta memoria que le digo en la Cancillería. El embajador Dumont, el embajador Keller Sarmiento. En fin hay una cantidad importante de gente que ha trabajado en esto. Y había una cultura de atender esta demanda externa por el medio ambiente. Y se trajo acá. En realidad, Argentina se organizó un poco precariamente en los años 70. Preparándose para la Conferencia de Estocolmo. Inclusive hay una política que se adopta el día antes de terminar el gobierno del general Lanusse política que nadie sigue ni conoce si quiera que se publicó en el B. Oficial pero nunca tuvo vigencia. Después viene un período en que Perón establece la Secretaría de Ambiente. Y la establece bien ubicada en el Ministerio de Economía. Yo no soy peronista, al contrario. Pero ese fue un acto inteligente porque el tema ambiental debe estar donde se maneja la producción y el consumo.
 
Uno se pregunta si no se actuó al revés, porque a un área que, en caso de no existir, habría que haberla creado, existiendo la desarman...
Como usted dice, ha ocurrido exactamente al revés. Nosotros tuvimos un ejercicio bilateral importante con Brasil sobre la utilización del río Paraná y ahí tuvimos todo el apoyo del Uruguay. Ahora el tema ambiental- internacional, está realmente descuidado. Nosotros por lo menos, no hemos asistido a la última reunión de la Junta Ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio, hablando del tema del cambio climático donde fuimos elegidos. Entonces, a quien debía concurrir -la Dra Picolotti- de pronto le dijeron que se fuera y vino Bibiloni; el pobre tenía que ir a sentarse a la Junta Ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Le dijeron: no vaya. Es un tremendo error, porque es un organismo al que hay que asistir. Donde hay proyectos argentinos que interesan. Y proyectos que pueden ser mal orientados y que hay que tratar de evitar. Ejemplo de otros países. Está mal.
 
Extraigo de estas palabras una inquietud:¿ cuándo van a llegar los tiempos en que estemos manejados por estadistas sobre todo en puntos claves de los gobiernos de nuestro país.
Usted tiene razón, tenemos un déficit de estadistas muy grande.
 
Leyendo su carta llamó atención el concepto suyo “¿a quien se le puede ocurrir que hay que seguir midiendo acumulación de contaminación hasta que pueda decirse que el daño causado es grave e irreversible?”.
La evidencia la tiene con el desastre.
 
Llama la atención que el estatuto del Río Uruguay, tiene contemplado este punto.
Pero mire antes del estatuto del Río Uruguay está el Tratado de Límites para el Río Uruguay y antes que eso hay un instrumento bilateral firmado por los dos cancilleres el argentino y el uruguayo. Debe ser del año 72 del lado argentino firma José María De Pablo Pardo. No me acuerdo quien firmaba del lado uruguayo… es realmente una pieza importante sobre el uso del río y como debe conservarse. Desgraciadamente, no todo lo que estaba contemplado en el año 72 se mantiene cuando llega el momento de hacer el Estatuto del Río. Algunas cosas medio se diluyen. Pero en realidad en el Estatuto del Río usted tiene un ejemplo de cómo manejar un río entre dos países. Por eso es que la corte Internacional de Justicia en sendos autos interlocutorios, en las dos cuestiones que se plantearon una por Argentina y otra por Uruguay, insiste en la CARU, porque no pueden entender: “ustedes tienen este instrumento y tienen un órgano ¿por qué no se comportan como naciones civilizadas?
 
Este anuncio de que a priori son micro algas, es como que no hay ningún problema. Pero los conocedores del río nunca lo habían visto así ¿Nos tenemos que quedar tranquilos el hecho de que haya las microalgas allí enfrente?
Para nada: que haya algas, es materia de preocupación yo creo que lo decía hace un momento que el 28 de enero el Ministerio de Salud de la Provincia publicó una alerta sobre el crecimiento de las algas. Y donde dice cuales son los efectos de las algas. Y alerta a la gente que son tóxicas y que tengan cuidado. Eso lo han dicho los representantes de los dos gobiernos del uruguayo y el argentino. Y lo reproduce el comunicado de prensa del Ministerio de Salud de la Provincia. Ahora como puede salir una autoridad uruguaya después a decir: “miren son algas no importan”. Y mucho peor, una autoridad argentina: “no se preocupen que son algas, micro algas”. Pero ¿de que están hablando? No saben de qué están hablando. Y después sale a decir: “no hay hidrocarburo”. Eso de los hidrocarburos realmente es una consecuencia de un equipamiento que se incorporó a un laboratorio de análisis de la Universidad de La Plata, absolutamente desvinculado con los problemas que tiene el río Uruguay. Lo malo es que esa compra se hizo con la excusa del río Uruguay a propósito de una investigación del grupo que está en La Plata lo que es legítimo. Pero no tiene relación con el río Uruguay; el Uruguay no tiene problemas de hidrocarburos.
 
Usted sabía o tenía conocimiento de la existencia de microalgas blancas.
Deben ser albinas (risas) Acá yo no quiero hacerme eco de las conjeturas. Porque hay 50 conjeturas sobre cual puede haber sido el origen de esa mancha blanca. No es clara de huevo batido, no era merengue. Pero es probable que haya sido algún elemento químico que da esa coloración en determinadas circunstancias. La gente que maneja la industria de la celulosa, tiene varias ideas, pero son simplemente hipótesis que yo no voy a repetir acá para no crear más confusión. Lo que no tiene justificación, es que la ciudad de Gualeguaychú y la provincia de Entre Ríos no tengan un laboratorio dispuesto a tomar esas muestras y decir: el PH de esta agua tiene tales condiciones que puede dar una pista para investigar que es lo que hay y lo que hemos encontrado. A simple vista con un microscopio, son tales cosas. Las algas se ven con microscopio.
 

EL FUNCIONARIO EXPLICÓ LA POSICIÓN DEL INTI ANTE AL CONFLICTO PASTERO 
Enrique Martínez habla de construir lazos de confianza 

Una carta suya, en la que aclara la posición de la entidad que preside, fue publicada el jueves en este diario. El mismo día Enrique Martínez habló con Radio Cero para ampliar su pensamiento. Audio con declaraciones de Enrique Martínez a Radio Cero.

Por Carbone, Rivas, Lorenzo
 
El titular del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) salió esta semana a aclarar ante la opinión pública local, la posición de ese organismo frente al conflicto pastero.
Lo hizo a través de una carta enviada a esta redacción y luego en diálogo con Radio Cero. De esta manera, el ingeniero Enrique Martínez trató de resignificar sus polémicos dichos de días anteriores.
“El INTI dice que no hay contaminación”, titularon los medios nacionales, adjudicándoselo a Martínez, en pleno forcejeo entre los funcionarios y los asambleístas por el corte de ruta, y antes de que Botnia despidiera olor y apareciera la mancha en el río Uruguay.
El funcionario aclaró que aquello fue una “simplificación periodística”. Eso dice su carta publicada el jueves pasado, que coincidió justo con el día en que sonó la alarma en Gualeguaychú por la mentada mancha.
“Cuando mandé esa nota, aclaré (a la redacción) que no me parecía el mejor momento para enviarla. Pero luego estuve reflexionando y me di cuenta que nunca hay un mejor día o un peor día para un conflicto de esta envergadura”, explicó en diálogo radial.
Según relató, los últimos hechos lo han confirmado en “la necesidad de que la comunidad de Gualeguaychú tenga un respaldo activo, comprometido y además en el cual pueda tener confianza en organismos técnicos que le ayuden a tener la mejor precisión sobre cualquier episodio que se dé (relativo a la contaminación)”.
“Me parece que aquí hay que construir lazos de confianza que se han ido perdiendo a lo largo del tiempo por muchísimas razones”, aseguró. “Pero nos gustaría que el INTI pudiera intervenir en este tema, aunque no sea específico del organismo, porque deberíamos pedir colaboración a terceros”.
“Yo creo que una de las conclusiones a priori en un tema tan crítico como el que apareció ayer (la mancha en el río Uruguay), podría abordarse si trabajáramos con todos los detalles”.
 
- Usted entenderá que esos lazos de confianza entre la comunidad de Gualeguaychú y los funcionarios, quedaron dañados precisamente por declaraciones de funcionarios de altísimo nivel. Como las suyas que recogieron los diarios nacionales.
Martínez:- Este es el sentido de mi nota que envié al diario. Allí aclaré lo que nosotros decimos en cuanto a la contaminación, que por cierto puede tener sus partes opinables. Me parece, no obstante, que es una reflexión muy clara.
 
- ¿Por qué no hizo esas aclaraciones inmediatamente, ingeniero?
- Lo hice. Pero buena parte de los medios dijeron: ahora Martínez se desdice. Vale decir, supusieron que decíamos dos cosas distintas. Que por un lado decíamos que Botnia no contamina, y que luego sosteníamos lo contrario. Con lo cual se cargó sobre la seriedad y coherencia de nuestra referencia más que profundizar el tema. Pero nuestro pensamiento no es zigzaguente, como se lo ha interpretado.
 
- Lo que acá cayó muy mal es que usted habló sobre este tema de la contaminación en medio de un forcejeo por el tema del corte. Dio la impresión que todo su discurso estaba dirigido a levantar el corte y para eso habló de la no contaminación, cuando son aspectos distintos...
- En mis declaraciones, en ningún momento me pronuncié sobre la validez o la falta de validez del corte. Yo sobre el corte no hablé. Lo que dije es que al aparecer una vez más un conflicto entre opiniones de funcionarios públicos y de la comunidad de Gualeguaychú, sin que hubiera datos sobre la mesa, era pertinente que si un organismo los tenía los pusiera sobre la mesa, al solo efecto de mejorar la información.
 
- Pero usted dijo que no tenía todavía los resultados de Canadá. Sin embargo los anticipó igual.
- Pero esos datos, de todos modos, los difundimos una semana después.
 
- ¿Cómo explica que el estudio del INTI, donde queda relativizada la cuestión de la contaminación, se haya hecho con el LATU, que es un laboratorio uruguayo, es decir con la firma de un país con el que la Argentina pleitea ante La Haya por la cuestión de Botnia?
- Le agradezco la pregunta porque me permite reiterar una aclaración. En todo caso, insisto que valoro mucho lo escrito. Es importante que se lea el informe nuestro que está en nuestra página Web, que cuenta la historia de nuestra participación. Pero se lo resumo a continuación. Nosotros seguimos convencidos del valor que significa establecer un trabajo conjunto entre el laboratorio oficial uruguayo y laboratorios oficiales argentinos. Es lo que buscamos en ese acuerdo. Para que los datos fueran absolutamente compatibles y se pudieran difundir en conjunto, al contrario de la interpretación que se da. De esta manera, si aparecía contaminación, Uruguay no pudiera objetarla. Ahora, ese trabajo en la práctica nunca se pudo concretar porque Uruguay no estuvo de acuerdo. Nosotros en nuestro informe decimos que lo mejor que pudimos conseguir es visitar los laboratorios uruguayos, entender los métodos de trabajo que ellos aplican, para que cuando pudiéramos trabajar en conjunto no hubiera diferencias, en lo que hace a equipos y técnicas. Sabemos cuáles son los métodos. Estamos usando los mismos métodos, pero cuando llegó el momento de ponernos de acuerdo sobre la toma de muestras y la difusión de resultados, el laboratorio oficial uruguayo no quiso firmar el convenio. O sea que no es que estamos trabajando en conjunto con Uruguay. Nosotros conocemos la metodología uruguaya. Hemos avanzado en el trabajo, pero las muestras y los resultados, los estamos difundiendo bajo nuestra exclusiva responsabilidad.
 
Cuestión de límites
- El INTI mide concentración de dioxinas y furanos en el agua y las compara con un límite admisible de 0,85, siguiendo el patrón canadiense. En base a esto, el informe menciona que frente a Botnia, la medición da 0,32. Pero el grupo técnico de la Asamblea asegura que usar el límite de 0,85, equivale a poner el techo en el cielo ¿Usted qué opina?
- Nosotros creemos que se puede discutir si el valor es 0,85 o no. Pero lo que no se puede discutir es que tiene que haber un valor de referencia. Ese 0,85 sale de las normas de Canadá sobre calidad de agua en un río. ¿Por qué las tomamos de Canadá?. Porque simplemente en Argentina no hay y en toda Latinoamérica no hay un solo referente equivalente que se pueda tomar. Y como Canadá es un país con mucho movimiento medio ambiental, tiene una gran industria maderera y celulósica, nos pareció razonable ese número de referencia.
 
- Pero las condiciones medioambientales de Canadá son bien diferentes de las nuestras, y particularmente del río Uruguay.
- Una cosa que el INTI no quiere hacer y no debe hacer es fijar los valores de referencia. El INTI debe buscar los valores de referencia donde estén. Si alguien con más fundamentos científicos que nosotros pone sobre la mesa otros valores, porque efectivamente las condiciones medioambientales son distintas, serán bienvenidos (...) Desde nuestro punto de vista la referencia que usamos es buena. Pero escuchamos a la comunidad. Ustedes dicen que debe profundizarse el estudio. Lo vamos a hacer. Vamos a juntar todas las referencias que haya en el mundo sobre parámetros de dioxinas y furanos en aguas de un río de agua dulce. Y veremos si podemos mejorar la información o no. Nosotros queremos trabajar de cara de entender a fondo que es lo que pasa.
 
- ¿Por qué cuesta tanto unificar criterios entre organismos del Estado, sobre temas tan sensibles?
- Yo me he comprometido a esto en la última reunión con la gente de Gualeguaychú. La idea es articular acciones con la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación. Les puedo asegurar que vamos a poner todo lo que esté a nuestro alcance para armonizar temas.
 
- ¿Por qué nunca se trabajó antes con la Secretaría de Medio Ambiente, que dirigía Romina Picolotti?
- Hicimos un acuerdo marco, que está vigente, donde el primer punto era trabajar sobre estos temas. Pero nunca nos llamaron.
 
- ¡¿Cómo puede ser que dentro del Estado pasen estas cosas?!
- Yo simplemente digo lo que sucedió.
 
- ¿Pero usted no reclamó, por ejemplo ante la Jefatura de Gabinete, por esta cuestión?
- Mire, la Secretaría de Medio Ambiente no tiene obligación de trabajar con nosotros. Decidió trabajar con universidades, con otros ámbitos, algo que podría ser motivo de una investigación periodística yo le sugiero. El nuestro es un aporte al solo efecto de aclarar posiciones y de conocer mejor el río. Nada más que eso. Lo hacemos de buena voluntad.
 
- Cuando usted habló sobre el tema de la contaminación, el propio personal del INTI se despego de sus declaraciones...
- No, le debo corregir. Es obvio que cualquier persona del INTI puede hablar. Pero se trató de solo 3 empleados. Nosotros no quisimos generar un hecho público con este tema. Pero acá participaron más de 30 personas en la elaboración del informe; no los hice yo solo a los ensayos. La verdad, todos hemos considerado que ha sido una grosera falta de respeto de estas tres personas salir a hacer ese tipo de imputaciones, que ni siquiera fueron validadas por la comisión interna agremiada a la cual pertenecen.
 
- ¿Cuántos empleados integran el INTI?
- Somos 1800 personas.
 
- ¿El INTI es sólo un organismo estatal o tiene participación de privados?
- Es una entidad autárquica que funciona con aportes del Estado nacional y que tiene por ley facultades para brindar servicios a título oneroso. Vale decir, cobra servicios cuando lo considera conveniente. Otras veces busca subsidios internacionales o busca apoyos de gobiernos provinciales. Bueno, como cualquier organismo público que tiene que trabajar y tiene recursos escasos. Pero está conducido íntegramente por funcionarios públicos.
 
- ¿Usted es presidente de un directorio en el INTI?
- Yo soy presidente de un consejo directivo que tiene 3 personas. Yo tengo 30 años de servicio en el Estado, y entré al INTI hace 6.
 
- Usted tiene un perfil técnico pero también político.
- Efectivamente. Son dos condiciones necesarias para conducir un organismo como el INTI. Debo recordar que además de ingeniero químico, he sido diputado nacional. O sea tengo una historia en la que se mezclan la política y el conocimiento. Me parece que ese es el perfil necesario para un organismo de estas características.
 
“No querría a Botnia para mi país”
 
- Como político, entonces ¿ qué le sugiere la radicación de Botnia, qué le dice la presencia de una empresa trasnacional en una zona como el río Uruguay?.
- Nos estamos alejando del tema de la conversación, pero me parece interesante que yo le puede contestar esa pregunta. En nuestra hoja web y en los documentos producidos por el INTI se reivindica la necesidad de achicar la escala industrial y asociar la industria a lo local. Los mega emprendimientos, no importa si son lecheros o de producción de pasta de celulosa, no son el modelo de desarrollo deseado para la Argentina. Ahora, la razón por la que nosotros no discutimos el modelo Botnia, se debe al hecho de que esa empresa opera en otro país, el Uruguay.
 
- ¿Pero utiliza un río compartido con Argentina?
- Es cierto, y por eso la Argentina tiene multitud de razones para reclamar sobre el uso de recursos, y por eso se fue al tribunal de La Haya. Esto lo entiendo cabalmente. Lo que le quiero decir es que si a mí me invitaran a una mesa redonda en Uruguay, para discutir si el modelo de desarrollo con mega emprendimientos de producción de celulosa es adecuado o no, entonces diría mi punto de vista. De todos modos se los digo a ustedes en este momento: ese modelo no lo quisiera para mi país. En cuanto a los efectos ambientales, hay que seguirlos muy de cerca, y controlar si afectan a fondo o no, y en caso que lo afecten como se evita. Porque no solo hay que pensar en corregir sino en evitarlos. Si la discusión se hiciera en Argentina, ratifico mi concepto: yo estaría en desacuerdo con un programa de plantas celulósicas de 500 mil toneladas, repartidas a lo largo de la Mesopotamia, algo que podría hacerse por nuestro recurso forestal.
 
- Leyendo su carta por el diario, se deduce claramente que aquí la cuestión pasa por establecer el “límite admisible”, a partir del cual se define si hay contaminación o no. Está clara que ante la debacle ecológica actual del planeta, habrá que discutir esos límites.
- Es un concepto que seguramente debemos admitir de entrada que es variable en el tiempo. Puede molestar un colectivo que pasa cada hora por una calle, con el carburador descalibrado y emitiendo cierta cantidad de humo. Ahora, si pasa cada 5 minutos es un infierno.
 
- En la década del ‘60 no discutíamos el impacto medio ambiental de la industria. Con la deuda ecológica que tenemos, producida por ese modo de producción, la cosa ha cambiado. Todo debiera replantearse, inclusive el concepto de “límite admisible”.
- Reconozcamos que en el caso de la industria celulósica, que es una industria crítica desde el punto de vista de la contaminación, ese concepto ha ido acompañando la saturación del plantea. Porque hay una cantidad de tecnologías que se aprobaban en el ‘60 o en los ‘70 que hoy están definitivamente prohibidas. Y me parece bien que eso suceda.
 
- ¿Qué opina de la tecnología Kraft?.
- La tecnología que se está utilizando me parece que es la tecnología límite para cierto tipo de papel. Hay otras tecnologías, como ustedes bien saben, que no producen olor en absoluto.
 
- ¿Acaso no se utiliza la tecnología Kraft por una cuestión de rentabilidad?
- No sé si es por la rentabilidad. Me parece que es por la calidad del producto que obtienen. Pero estamos efectivamente en una situación, diría límite desde el punto de vista de posibilidad de contaminación, lo cual exige controles. Y exige controles referenciados a un límite admisible. Y otra vez volvemos al concepto del límite admisible.
 
- ¿Está al tanto de los dichos de Larry Summers, quien siendo vicepresidente del Banco Mundial en los ‘90, recomendó a los países ricos que se deshagan de las industrias contaminantes y las lleven al Tercer Mundo?
- Si los conozco.
 
- ¿No cree que Botnia se inscribe dentro de esta estrategia?
- En algún momento puede ser. Está claro que el primer mundo prohibió la producción y uso de asbestos. Y eso significa que lo hizo cuando tenía claro que los asbestos como aislantes térmicos se podían reemplazar por otras cosas. Ahí hubo una combinación de razones de salud y de razones económicas. Cuando el mundo desarrollado entienda que puede producir papel por otros medios o que no necesita el papel probablemente prohíba las plantas. Hay una interacción entre lo económico y lo utilitario que no debería escapar.
 
- ¿No cree que el conflicto de Botnia revela una puja entre los intereses de las multinacionales por la apropiación y uso de los recursos naturales, aunque a costa de destruir los ecosistemas, y los derechos de las comunidades por decidir sobre esos mismos recursos y preservarlos?
- Ahí no hay mucha discusión. Yo creo que la comunidad tiene que tener la prioridad. Ahí no estamos discutiendo nada. Estoy categóricamente de acuerdo con ustedes.
 
- ¿Qué le sugieren estas manchas blancas detectadas en el río Uruguay?
- Yo tomaría esas manchas como punto de apoyo para estudiar a fondo su origen y su solución. Es probable que Botnia tenga algo que ver. Pero esto antes hay que precisarlo con rigurosidad. Lo que a mí me saca de quicio es sacar conclusiones apresuradas sobre una foto, una mirada, o un viaje en avión.
 
- Volviendo a la responsabilidad del Estado en esta materia, cuesta creer en los funcionarios cuando vemos, por ejemplo, que todavía no se ha hecho nada con esa corrupción ambiental que es el Riachuelo...
- Creo que hay mucho camino por recorrer. Recién vengo de participar de una reunión oficial, inaugurada por la ministra de Salud, para estudiar los efectos de los agroquímicos sobre la salud humana. Para entender qué es lo que nos está dañando y cómo evitarlo. Es obvio que no hay un minuto que perder. Y nosotros, desde el INTI, estamos del lado de las comunidades, porque somos parte de ella. Quisiéramos construir confianza alrededor de nuestro trabajo.
 
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OPINIÓN
El río sagrado
 
El río Uruguay, nuestro río Uruguay, nunca tuvo esa categoría. Ni la tendrá jamás. “Apenas” (irónicamente expresado), si cobijó durante siglos y siglos, los antepasados, la flora, la fauna, los peces, la vida natural toda.
Por Gustavo J. Carbone
Director de Diario elDía
 
De esa vida llegamos a conocer algunos resabios de plenitud las generaciones más viejas que por gracia de Dios hoy todavía habitamos aquí. En nombre de ellas nos atrevemos a escribir estas palabras, impregnadas por el sentimiento fundamentalmente.
El río Uruguay, sin ser el más largo del mundo, mucho menos el más caudaloso (más bien lo es muy poco en ese aspecto), es el más importante que existe, para nosotros.
Aún para aquéllos que pese a haberlo navegado en muy contadas oportunidades, hace ya tiempo, lo vimos y vivimos despejado, llamativo y hermoso, amigable, fuerte, generoso.
Pero el tiempo hace de las suyas. El hombre hace de las suyas, sustancialmente. La ambición desmedida, el poderío de sectores del género que no miden fronteras ni límites morales, atropella abriendo camino a la culminación de secuelas que desgraciadamente hoy, para nosotros, conforman una dolorosa sentencia de un destino que  nunca quisimos ni querremos.
De un destino que no se habrá de negociar por un precio, unilateralmente dispuesto por grupos caracterizados por un egoísmo vil, por una insolidaridad bien profunda.
En realidad en estos tiempos de modernidad, “progreso”, tecnologías impensadas, hasta lo “sagrado” ya está altamente contaminado en el sentido absoluto y total del término.
Tal vez por eso hay quiénes respaldan por acción y por omisión, por despreocupación y comodidad, desde el desconocimiento, el fomento de la indemnidad, de la impunidad, de quienes como tortugas avanzan y avanzan lenta y sigilosamente, en la apropiación.
Van tras sus objetivos de invadir nuestros recursos naturales, hoy precarios pero sin duda más sanos que los que tienen más cerca de sus narices. Así es que los depredan en mega escalas atroces de contaminación silenciosa.
Dolorosamente, vaya a saber por qué (o sí), algunos pasan por arriba los límites de la prudencia, de la responsabilidad, del respeto a la escala de valores que preside o encabeza el valor más importante para el género humano: la VIDA.
La vida en su más amplio alcance. No sólo la salud del hombre, los animales, las plantas. De nosotros, de los que vendrán tras de nosotros.
El respeto por lo que hemos elegido como manera de honrarla con trabajo serio, tratando de corregir errores en el camino, pero siempre con el deseo que nada extraño nos imponga con complicidades arraigadas aquí, sistemas ajenos a nosotros.
Hay quiénes no se preocupan por la contaminación de un río como el Uruguay. Ni en Brasil, ni en el Uruguay, ni en la Argentina.
Por otra parte, el Ganges en la India está tan contaminado, que ya parece que ni los “pecados” de los millones de hindúes que se sumergen en él, pueden ser purificados hoy.
El río sagrado nuestro, el Uruguay, nunca ha “purificado” los pecados, es cierto. Aquellos pecados que por acción hemos cometido a lo largo de los últimos tiempos, sobre todo en el medioambiente.
Pero, menos habrá de perdonar a quiénes desde sus sitios de privilegio en el poder, no entiendan que ni siquiera con los gestos ni la utilización del oportunismo circunstancial, las palabras sin respaldo serio y responsable, pretendan que aquí, quedemos tranquilos, conformes, y convencidos de que no vimos lo que vimos.
Vemos lo que estamos viendo. Olemos lo que ya hemos olido. Y lucharemos incansablemente desde cada ámbito de esta comunidad, en paz, para lograr sin concesión alguna que la industria mega contaminante de Botnia, no esté más aquí en nuestra región.
En las capitales del primer mundo, o aún en la nuestra, (Buenos Aires), la escenografía la componen los intereses políticos o económicos de “alto o bajo vuelo”, como se los quiera designar.
Aquí, delante de nuestra vista, aún con las distorsiones que nos han impuesto hoy, aparece nuestro río Uruguay. Río sagrado para nosotros que vale infinitamente más, que algunos miles de millones de dólares.

 
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http://www.eldiadegualeguaychu.com.ar/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=40959&Itemid=230

OPINIÓN 

Gualeguaychú exige contaminación cero 

De vez en cuando se escucha decir que también puertas adentro de nuestro país tenemos serios problemas de contaminación, recordando aquello de…“la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio”.
 
Por Emilio E. S. Popelka
Especial para El Día
 
Esto se está haciendo cada vez más frecuente en medios nacionales, al extremo de destacarse reiteradamente la semana pasada en un programa televisivo muy difundido que: “…el Riachuelo contamina 4.300 veces más que Botnia…” y que “…sin embargo, ese tema no ocupa espacios en los medios periodísticos…”
En primer lugar, es mérito exclusivo de Gualeguaychú que la ilegal instalación y funcionamiento de esta funesta empresa con su consabida contaminación sean tema de interés periodístico permanente. Si el problema del Riachuelo no lo es – y menos lo ha sido antes de la causa de Gualeguaychú – es una cuestión sobre la que deberán reflexionar seriamente los afectados directos principalmente. Más allá de que nos atañe a todos.
Por otra parte, es cierto que en Argentina tenemos que "hacer los deberes" y resolver muchas cuestiones que afectan al medio ambiente. En hora buena que el tema haya sido puesto sobre el tapete; pero eso no justifica que debamos soportar nosotros, puntual y principalmente los habitantes de Gualeguaychú semejante agresión al medio ambiente, la vida, el estilo de ella que elegimos vivir, la salud, el futuro de nuestros hijos, la vida de relación, los proyectos sociales, económicos, turísticos, agropecuarios, culturales, etc, etc. etc. Y pagar así, eventuales culpas por acción u omisión, de quienes han tenido la responsabilidad de corregir eso durante las últimas décadas.
En algún momento hay que empezar y poner un límite. Creo que éste es el más oportuno; en mi opinión, aquí se ha producido un punto de inflexión entre los intereses puramente económicos (con el ser humano como "el gran ausente") y los derechos de la gente (concreta, de piel y huesos) que ésta vez dijo: "Escúchennos...Estamos aquí!...."
Estoy convencido: Sin LICENCIA SOCIAL (que es el derecho que deben tener los habitantes a aceptar o no la instalación de industrias que modifican compulsivamente el modelo social y económico proyectado para la región) no hay posibilidad alguna de alcanzar la PAZ SOCIAL.
También creo, que los funcionarios deberían ser muy cuidadosos con sus conductas con respecto a este tema. No sea cosa que por acción u omisión queden involucrados en algún delito relacionado con la contaminación, el daño al medio ambiente, el incumplimiento de los deberes de Funcionario Público y, hasta podría darse la figura de la Asociación Ilícita, llegado el caso. No hay que olvidar, que a partir de que el pensamiento del ex presidente del Banco Mundial (Laurence Sammer) se hizo público, nadie puede hacerse el distraído, intentando invocar su “buena fe” y desconocimiento de las consecuencias de este tipo de emprendimiento.  Además, con la conciencia ecológica que día a día es mayor en todo el mundo, no sería descabellado pensar en la posible imprescriptibilidad de la acción penal en un futuro no tan lejano, si se declarase a alguno de estos delitos como de lesa humanidad.
Ello sin considerar las posibles consecuencias económicas que, como responsables civiles de los  eventuales daños les podrían caber solidariamente.
Finalmente, debemos sumarle la condena social y política, que esta vez, es de esperar sea contundente y perdurable.
                       
Emilio E. S. Popelka
D.N.I. 16.954.716

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"EL PLANETA NO LO HEREDAMOS DE NUESTROS PADRES, LO TOMAMOS PRESTADO DE NUESTROS HIJOS"

FUERZA, TENEMOS QUE DEFENDER NUESTROS RECURSOS NATURALES !!!