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HISTORIA
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17
de Diciembre año 2007
Entre Ríos
Columna de opinión
Botnia: Las emisiones invisibles de dioxinas y
furanos
La planta de celulosa de Botnia
no es el sistema de blanqueo más avanzado, ni tampoco es inocuo como afirma la
industria.
La fábrica de celulosa instalada en la ciudad uruguaya de
Fray Bentos sigue generando controversias. En este artículo María Isabel
Cárcamo, la coordinadora en Uruguay de la Red de Acción en Plaguicidas y sus
Alternativas de América Latina, explica cuáles son las tecnologías que Botnia
está utilizando sobre el río Uruguay y cuáles emplea hoy en una de sus plantas
de Rauma, en Finlandia. Alerta sobre las emisiones de dioxinas y furanos y
explica las potenciales consecuencias para la salud.
Agencia CyTA -
Instituto Leloir. Por María Isabel Cárcamo, RAP-AL, Uruguay*
El uso de
madera para fabricar papel es una invención relativamente nueva. En el siglo
XVIII, la materia prima principal para la fabricación de papel eran fibras
vegetales como las de lino, caña de azúcar, algodón y paja de trigo.
Los
crecientes volúmenes de consumo mundial de papel y cartón llevaron a la
industria a apelar a fuentes aparentemente interminables de materia prima (los
bosques), en particular del hemisferio norte. Esta fuente al parecer infinita
comenzó a desaparecer y la industria apeló a los monocultivos de árboles para
abastecerse. Fue a partir de ese momento que el eucalipto y el pino aparecen en
escena y que comienzan a expandirse rápidamente las plantaciones de esas
especies en el hemisferio sur.
La madera contiene fibras con alto
contenido de celulosa, cementadas entre sí por una sustancia llamada lignina.
Los distintos métodos utilizados para la fabricación de pasta de papel y el tipo
de madera empleada dan lugar a papeles de diferentes calidades, que contienen
diversas proporciones de celulosa y lignina, y poseen distintas cualidades
físicas. Estas fibras son sometidas a un proceso industrial, y la calidad del
papel dependerá tanto del tipo de proceso utilizado como de la fibra vegetal
empleada para su producción; a su vez, del proceso industrial adoptado dependerá
la contaminación asociada al mismo.
La contaminación resultante del
blanqueo de la celulosa
Si bien la producción de pulpa de papel genera
una serie de impactos ambientales importantes, el principal se vincula al
blanqueo de la pulpa para obtener un papel con un alto nivel de blancura. Los
procesos de blanqueo más antiguos están basados en la utilización de cloro e
hipoclorito, alternando con etapas de tratamiento con soda. En este proceso de
blanqueo se generan dioxinas y furanos, sustancias químicas altamente
contaminantes para el medio ambiente y la salud de las personas, que no se
degradan, que persisten en el ambiente durante muchos años y que se van
acumulando en los tejidos de los animales que están expuestos a las mismas
(incluido el ser humano). Estas sustancias reciben la denominación de
Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs).
Las dioxinas y furanos son
persistentes, semi-volatiles, móviles (es decir, que se trasladan en el agua y
en el aire a grandes distancias), se disuelven en las grasas, se bioacumulan, en
los seres humanos, animales y peces y se transmiten de la madre al feto en el
útero y a través de la leche materna. Producen efectos crónicos como el cáncer y
malformaciones en animales y seres humanos.
Los cambios
tecnológicos
Hacia mediados de la década de 1980, el impacto ambiental de
la fabricación de papel en base a árboles generó una profunda preocupación a
nivel público. Los científicos llegaron a la conclusión de que el cloro
elemental, la principal sustancia química utilizada para blanquear las fibras de
madera, combinado con lignina produce dioxinas, que se encuentran entre los
agentes carcinógenos y deterioradores de hormonas más potentes del mundo.
Además, también concluyeron que, después de las usinas de incineración, las
fábricas de pulpa para papel eran la segunda fuente más importante de dioxinas y
la fuente más importante de contaminación del agua. Quedó a su vez clara la
responsabilidad de la industria del papel en los graves problemas de salud
pública y en impactos ambientales tales como el envenenamiento de peces y otros
componentes de la fauna acuática.
Frente a la creciente oposición, la
industria internacional respondió con inversión en tecnologías que podrían
conducir a reducir la contaminación. Si bien la sustitución del cloro elemental
por el dióxido de cloro (proceso libre de cloro elemental - ECF) redujo
significativamente la contaminación por dioxinas, de ninguna forma la eliminó.
También se instrumentaron técnicas totalmente libres de cloro (TCF), aunque su
participación en el mercado es aún marginal. Si bien es cierto que la tecnología
ECF reduce significativamente la cantidad de compuestos clorados liberados al
ambiente, es importante enfatizar que no las eliminan.
El sistema de
blanqueo de Botnia genera dioxinas y furanos
La planta de celulosa de
Botnia instalada en Uruguay utiliza el sistema ECF, que, contrariamente a las
afirmaciones de las autoridades no es el sistema de blanqueo más avanzado, ni
tampoco es inocuo como afirma la industria. En efecto, el sistema de blanqueo
ECF puede reducir hasta el 80 por ciento en las emisiones de dioxinas y furanos
(organoclorados), lo que significa que sigue emitiendo un porcentaje importante
de dioxinas y furanos. Si se considera el enorme tamaño de la planta de Botnia,
dicho porcentaje puede traducirse en volúmenes muy importantes de esas
sustancias contaminantes.
Además de dioxinas y furanos, el proceso de
blanqueo que utiliza dióxido de cloro (ECF) también libera una serie de
sustancias tales como cloroformo, ácido clorado, y otros compuestos tóxicos que
pueden ser acumulados en los tejidos de los peces. Más aún, el blanqueo con
dióxido de cloro produce grandes cantidades de clorate, un potente herbicida que
mata plantas y peces. Finalmente, la mayoría de los organoclorados encontrados
en los efluentes de plantas de celulosa aún no se han podido identificar ni
evaluar en cuanto a sus posibles impactos.
Los efluentes y el licor
negro
Los efluentes líquidos son en potencia la mayor causa de polución,
ya que en estado bruto contienen lignina (que resulta en una alta demanda
biológica de oxígeno), así como alcoholes, cloratos y metales pesados. Dentro de
los efluentes que se producen se encuentra el licor negro. Este es un
subproducto del proceso Kraft, también conocido como pulpaje Kraft durante la
producción de la pulpa de papel. La madera es transformada en fibra de celulosa
con lo que posteriormente se hace el papel. El licor negro es una solución
acuosa de residuos de la lignina.
El licor negro es muy tóxico para la
vida acuática y al ser volcado al agua se transforma en un color oscuro como si
fuese Coca-Cola. Como ejemplo de la toxicidad de esta sustancia se recuerda el
desastre ambiental ocurrido en el verano del 2003 en Finlandia, donde alrededor
de 7.500 metros cúbicos de licor negro escaparon de la fábrica de celulosa de
UPM en Lappeenranta y contaminaron gravemente un área importante del lago
Saimaa. De acuerdo con la prensa local, “la planta de tratamiento biológico no
fue capaz de hacer frente a esa súbita descarga y en el espacio de unos pocos
días el licor negro se esparció aguas adentro del lago”.
La prensa
continúa diciendo que “el licor negro consume el oxígeno del agua, causando una
elevada mortandad de peces y también oscurece el agua y contamina las orillas.
Además, tiene un olor sumamente desagradable. La mitad de la población de peces
resultó erradicada en un radio de tres kilómetros de la
planta”.
Accidente antes de empezar a funcionar
Durante las
etapas previas de control que llevó a cabo la empresa Botnia entre los meses de
julio a setiembre antes de empezar a funcionar, la empresa hizo entrega a sus
trabajadores de una hoja de datos de seguridad sobre el licor negro, en la cual
hacía indicaciones expresas sobre identificación de peligros, primeros auxilios,
instrucciones en caso de incendios, vertido accidental, manipulación,
almacenamiento, explosión y equipamiento de protección personal.
Sin
embargo, a pesar de todas estas indicaciones en esa etapa de prueba los
trabajadores relatan que en el momento en que se probaban las piletas con el
licor negro hubo un derrame y las piletas se partieron, mojando a un obrero y
quemándole la ropa y zapatos. El licor negro derramado fue vertido al río y otra
parte se filtró a la tierra. Las piletas mencionadas son dos y miden 40 metros
de ancho y entre 100 a 200 metros de largo y 10 metros de alto. Estas piletas
descargan a otras 2 circulares más chicas, de donde salen cañerías hacia el
río.
Emisiones gaseosas
Desde mediados del siglo pasado gran
parte del licor negro es recuperado y quemado generando vapor. En ese proceso se
emite sulfuro de hidrógeno (H2S, un gas que huele a huevo putrefacto), metil
mercaptan (CH3SH), los sulfuros de metilo (CH3)2S, (CH3)2S2 y otros compuestos
volátiles sulfurados que son los causantes de las emisiones con olor
desagradable características de estas plantas. Así mismo, las emisiones de
dióxido de azufre generan lluvia ácida.
Es importante señalar que el olor
no es tan solo desagradable sino que también tiene efectos en la salud, en
particular incrementando el riesgo de infecciones respiratorias agudas,
problemas de la vista, cefaleas y problemas neuropsicológicos, entre
otros.
Más grave aún, la quema del licor negro resulta en la emisión de
dioxinas y furanos tanto al aire como en los residuos de las cenizas. En el
Inventario Nacional de Liberaciones de dioxinas y furanos de Uruguay (2002-2003)
realizado por la DINAMA, se incluyó a una empresa de pasta de celulosa y de
papel que quema licor negro para la recuperación de productos. De acuerdo a los
datos aportados por el inventario, se muestra claramente que el licor negro
quemado emite dioxinas y furanos tanto en el aire como en los residuos de
cenizas. También cabe mencionar que la fábrica de celulosa mencionada en el
inventario está lejos de tener la capacidad de producción de celulosa que tiene
Botnia, ya que ésta generará 1.000.000 de toneladas de celulosa al año y será la
más grande del mundo.
Dado que la planta de Botnia utiliza el sistema de
blanqueo ECF, esto implica la necesidad de producir dióxido de cloro. Este
compuesto es producido en la misma planta de celulosa, por ser una sustancia
altamente contaminante y difícil y peligrosa de transportar. La producción y el
uso de dióxido de cloro en la planta de celulosa constituyen otra fuente
adicional de emisiones de dioxinas y furanos.
En violación de un
convenio internacional
La planta de celulosa de Botnia tiene varias
fuentes de emisión de dioxinas y furanos y de otras sustancias tóxicas,
situación que se contradice con el compromiso asumido por el país frente al
Convenio de Estocolmo, por el cual Uruguay se comprometió a reducir y en un
futuro a eliminar las emisiones de estas sustancias químicas.
Las
emisiones de estas sustancias, catalogadas como las más tóxicas por la
Organización Mundial de la Salud, son muy difíciles de medir y tanto en Uruguay
como en muchos lugares del mundo se carece de los instrumentos necesarios para
su medición adecuada, lo que dificulta aún más el monitoreo de dichas
emisiones.
Más importante aún, es probable que dichas emisiones resulten
en problemas de salud en la población de Fray Bentos y en poblaciones aledañas,
puesto que estarán expuestas a sustancias altamente tóxicas en forma constante.
Dado que la planta ya está en funcionamiento, se vuelve urgente que el Estado
investigue la existencia de tales emisiones peligrosas y, en caso de constatarse
la presencia de dioxinas y furanos, que intime a la empresa a adoptar la
tecnología totalmente libre de cloro (TCF), que ya utiliza en una de sus plantas
de Rauma, en Finlandia.
*La Red de Acción en Plaguicidas y sus
Alternativas de América Latina (RAP-AL), fundada en junio de 1983, es una red de
organizaciones, instituciones, asociaciones e individuos que se oponen al uso
masivo e indiscriminado de plaguicidas, planteando propuestas para reducir y
eliminar su uso. Fomenta alternativas viables para el desarrollo de una
agricultura socialmente justa, ecológicamente sustentable y económicamente
viable. RAP-AL es el centro regional para América Latina y el Caribe de
Pesticide Action Network (PAN), organización establecida en 1982, con oficinas
regionales en África, Asia, Europa, América del Norte y América Latina.
Fuente:
http://www.sunchaleshoy.com.ar/archivo/2007/12/17/botnia-las-emisiones-invisibles-de-dioxinas-y-furanos/
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"EL PLANETA
NO LO HEREDAMOS DE NUESTROS PADRES, LO TOMAMOS PRESTADO DE NUESTROS
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DEFENDERNOS !!!