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07/04/2008
http://www.diarioelargentino.com.ar/notas.php?id=40182&PHPSESSID=879ee28c48395650d52246057f827803
Se presentará ante la ONU un proyecto para crear una Corte en materia ambiental
Los Premios Nobel de la Paz, el Dalai Lama y Adolfo Pérez Esquivel están promoviendo la creación de una Corte Penal Internacional del Medio Ambiente, del Planeta Tierra y de sus Ecosistemas.
La iniciativa será presentada ante el Secretariado General de Naciones Unidas (ONU) y ya cuenta con un amplio respaldo de los Estados partes y de innumerables personalidades del ámbito académico, jurídico, cultural del mundo entero.
La esencia del proyecto, al que accedió EL ARGENTINO de forma exclusiva, tiene como propósito que Naciones Unidas reconozca al desastre ambiental intencional como un crimen contra la humanidad.
Por primera vez se da a conocer públicamente el documento que fue elaborado por el Dalai Lama y Pérez Esquivel, que aborda con una mirada interdisciplinaria la necesidad “Son ya varios años que el mundo de la ciencia ha tomado conciencia de tan grave situación, estudiando, con atención cada vez mayor, la salud del Planeta: los datos elaborados ponen en evidencia la necesidad de encontrar respuestas adecuadas al "problema del medio ambiente”, sostiene el documento.
Basados siempre en estudios científicos, ambos Premio Nobel de la Paz, alertan que en los últimos 400 años -según indican los estudios de la NASA y que fueron evaluados por más de tres mil científicos de todas las nacionalidades- “el hombre ha causado desastres ambientales comprometiendo la salud del planeta y alterando nada menos que la mitad de sus recursos disponibles”.
“Este hecho está en evidente contraste con la política, desde hace tanto proclamada, del llamado desarrollo sostenible, principio a considerar, por otra parte, de valor universal, porque ha entrado desde hace tiempo en la conciencia colectiva y porque se ha "formalizado" en sede internacional desde hace casi 30 años”.
El proyecto de crear la Corte Internacional Penal en materia ambiental, en rigor, es una propuesta que fue impulsada en su momento por la Academia de Ciencias del Ambiente con sede en Venecia (Italia), y persigue un objetivo político de alta consideración en materia de Estado, dado que valoriza a los recursos naturales y culturales como un patrimonio común de la humanidad.
Por eso también declarar que la protección ambiental a escala planetaria permitirá consolidar el concepto que “otro mundo es posible” y que nadie tiene que “vivir” a través de tragedias que bien pueden evitarse.
La iniciativa ya está siendo analizada por la mayoría de los Estados miembros de Naciones Unidas (en los próximos días será presentada ante el gobierno de Argentina) y cuenta con el apoyo de muchos otros países. Esta propuesta la impulsan de manera personal Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz de Argentina); el Dalai Lama (Premio Nobel de la Paz, Dharamsala, Himachal Pradesh-India); Antonino Abrami (presidente de la Academia de Ciencias de Venecia); y Giuseppe Cartei (miembro del Comité Científico de la Academia de Ciencia de Venecia), entre otras personalidades como Bartholomaios I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla.
Justamente, el Patriarca Ecuménico de Constantinopla (que estuvo reunido con Pérez Esquivel) sostuvo lo siguiente: “Nuestra Iglesia Cristiana Ortodoxa y, en particular, el Patriarcado Consejo Ecuménico de Constantinopla, ve esta iniciativa con particular interés y con una gran sensibilidad a los cambios dramáticos que está sufriendo el clima y la destrucción del medio ambiente por la explotación irreflexiva de los recursos naturales en todo el mundo”.
Y comprometió “realizar todos los esfuerzos para ver la corona esta iniciativa, encaminadas a la protección de la tierra y el medio ambiente del mundo, por ser un bien universal”.
El Dalai Lama y Adolfo Pérez Esquivel rescatan las luces y sombras de cada período de la historia, justamente para aprender de ellas y no repetir errores del pasado en la materia.
“Los problemas que derivan de la alteración de los recursos naturales han amenazado a la salud humana por toda la historia. Sin embargo, a lo largo de los siglos, la relación entre hombre y naturaleza se ha manifestado como una relación de mutua agresión, donde a la agresión, a menudo dolosa, del hombre, la naturaleza ha respondido devolviendo al ambiente su consiguiente carga de venenos”.
“El proyecto de la Corte Penal Internacional del Medio Ambiente, propuesta por la Academia Internacional de Ciencias Medioambientales con sede en Venecia, persigue un alto objetivo político y la valorización de recursos naturales y culturales como patrimonio común primario e intangible de la humanidad”.
Y ambos Premios Nobel de la Paz “invitan a todos los Jefes de Estado y Gobierno de todos los Países que firmaron el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional a promover iniciativas para apoyar los principios de la Carta de Venecia 2006 y a presentar una enmienda a las Naciones Unidas para la revisión del Estatuto de la Corte Penal Internacional con el fin de introducir el desastre ecológico intencional como un crimen contra la humanidad”, reza el documento que en forma exclusiva accedió EL ARGENTINO.
Es en este contexto, ambos Premios Nobel de la Paz también reconocen que “la ONU ha promovido iniciativas culturales (véase las Conferencias, a partir de Estocolmo, hasta la Carta de Río del 2002 y sucesivas) y normativas (Planos de acción, aprobación del Estatuto de Roma), que la Unión Europea ha seguido la misma dirección, interviniendo tanto en el plano cultural (véase las numerosas Conferencias y debates promovidos) como en el normativo (programas de acción, Acta Unica Europea, los Tratados de Maastricht, Amsterdam y Niza, además de la Constitución Europea). Y que, siempre en la misma dirección, son muchos los eventos políticos, institucionales y culturales que confirman la difusión de una política de "Justicia internacional", que quiere dar respuestas y soluciones efectivas”, a la contaminación en todas sus formas.
El documento al que accedió EL ARGENTINO -y que por primera vez se conoce públicamente, porque hasta hoy sólo era reservado entre los impulsores y los Estados-, también sostiene que la humanidad ha acumulado en las últimas décadas “un importante elemento de legalidad”, que permiten ahora crear instrumentos jurídicos para detener la contaminación de manera específica por medio de la Justicia Internacional, tal como ocurren para otras cuestiones penales en La Haya.
Ambas personalidades sostienen que la ONU es el ámbito propicio para “garantizar una justicia efectiva a través de la introducción de penas proporcionadas, eficaces y disuasivas” y aclaran que “la finalidad de tales penas es la de una "respuesta severa" a los delitos medioambientales, tal como prevé, entre otras cosas, la decisión de base, relacionada con la protección del medio ambiente a través del derecho penal, para continuar con diferentes actas normativas comunitarias”. Y es en ese contexto donde definen que la “tutela internacional del medio ambiente tiene que estar conectada antológicamente y por su misma naturaleza, a la gran cuestión de la calificación -y ámbito de aplicación- de los llamados crímenes contra la Humanidad.
Al respecto, y tomando como antecedente y espíritu al Estatuto de Roma, el Dalai Lama y Adolfo Pérez Esquivel, sostienen que provocar intencionalmente grandes sufrimientos o graves daños a la integridad física y espiritual de las personas y los pueblos, “ya no son sólo consecuencias de acciones bélicas”. Por eso, proponen que tengan el mismo status la contaminación ambiental, tal como se viene sosteniendo desde la Carta de Río de 1992 y desde la Conferencia de Johannesburg de 2002, entre otros foros internacionales.
La jurisdicción
El documento también observa que para “realizar una jurisdicción Penal Internacional del Medio Ambiente se puede proceder con la formas de la revisión del Estatuto de la Corte Penal Internacional (ex artículos 121, 122 y 123); en particular, a través de la proposición de enmendamientos, (donde) es posible introducir en el Estatuto de la Corte
Penal Internacional nuevas figuras de delito, como por ejemplo el desastre ambiental intencional como crimen contra la humanidad y, por lo tanto, llegar a una codificación de formas de tutela transfronteriza de los ecosistemas”.
La entrada en función de la Corte Penal Internacional del Medio Ambiente, como órgano permanente de las Naciones Unidas, específicamente competente en tema de delitos en campo medioambiental y para el resarcimiento de los daños medioambientales, constituye una idea ya difundida desde hace años en sede internacional y también en diferentes encuentros de estudiosos de la materia”, reconocen los autores de la iniciativa.
Los principios
En el documento -que hoy revela EL ARGENTINO de forma exclusiva- se sostiene como fundamental los siguientes principios.
* Quien contamina paga, principio fundamental del ordenamiento comunitario, en el sentido de que a él se inspiran todavía numerosas directivas, reglamentos, etcétera, y por lo tanto quien causa un daño al medioambiente está obligado a resarcir a la colectividad por tal hecho.
* La Prevención: principio que puede ser resumido en la necesidad-deber de predisponer todas las medidas dirigidas a evitar daños medioambientales.
* La corrección: principio en base al cual es debida la inmediata remoción de la causa, de la fuente de contaminación.
Además, ambas personalidades valoran que en la Carta de Río se afirmen otros dos principios fundamentales: el Principio 25, que sostiene que “la paz, el desarrollo y la protección del medio ambiente son interdependientes e indisolubles”; y el Principio 27, que expresa que “los Estados y los pueblos deben colaborar activamente y con espíritu solidario a la aplicación de los principios sancionados en la presente declaración y al desarrollo del derecho internacional, con el objeto de realizar un desarrollo sostenible”.
En el documento que será presentado, a manera de proyecto, ante el Secretariado General de la ONU, se sostiene que “la Corte Penal Internacional del Medio Ambiente tendría la tarea de perseguir a individuos, no Estados; en esto se diferencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El fin último del Tribunal sería el de aplicar el derecho internacional humanitario sin importar el país de pertenencia del imputado con el fin de llegar a una universalidad de la justicia medioambiental, asegurando, además del respeto de los principios fundamentales del derecho penal que están más allá de la responsabilidad individual, el principio de irretroactividad y el derecho del imputado a un proceso ecuánime”.
Por último, se sostiene que “quienquiera que haya causado intencionalmente desastres medioambientales deberá ser juzgado por la Corte Internacional del Medio Ambiente, para proporcionar una protección concreta del medio ambiente, mediante sanciones efectivas, proporcionales y disuasivas”. |