Jornada Histórica
En una clara consulta
popular espontánea, más de 30 mil personas (algunos aseguran
que llegaban a 50 mil) se manifestaron el sábado 30 por la tarde
sobre el puente internacional Gualeguaychú – Fray Bentos, reclamando
la no instalación de las dos megaplantas de fabricación
de pasta celulósica a 5 kilómetros de Fray Bentos (ROU)
Por Verónica Toller - Diario El Dia - Gchú.
vtoller@nuevodiarioeldia.com.ar
Fue contundente. Fue impactante. Fue nuestro:
“No a las papeleras”.
La
convocatoria fue realizada por la Asamblea Ambiental
de Gualeguaychú. El tránsito estuvo cortado por
más de 6 horas desde antes del puesto fronterizo argentino, hasta
el centro unificado aduanero en tierra uruguaya.
La enorme columna procedente de la orilla occidental del Uruguay se
reunió con la otra, mucho más pequeña, de la orilla
oriental. Pero tal calificación – enorme y pequeña – sólo
cabe para los volúmenes: el espíritu, la garra, los cantos,
la oposición a ENCE y Botnia eran iguales desde ambos lados.
El punto se unión fue la cúspide del puente General San
Martín.
Primero, fueron 35 kilómetros de caravana desde Gualeguaychú, con autos, colectivos, camiones, remises,
traffics. A los costados de la ruta, campesinos con carteles saludaban
y daban ánimos. Luego, a partir de las 12, la marcha siguió
a pie desde el puesto de Gendarmería Nacional sobre lado argentino,
y recorrió los 4 kilómetros que restaban para llegar al
medio del puente, sobre el “río de los pájaros”. Debajo
del puente, algunas embarcaciones de particulares y de Prefectura argentina
acompañaban a los caminantes.
Sobre las 15:30, se produjo el planeado “abrazo
del puente”, encarnado en una edil fraybentina, Delia Villalba,
y una concejal gualeguaychuense, Silvia Vela. Acorde con la decisión
de que ningún político hable para no tergiversar los objetivos
de la marcha, sólo se leyó un manifiesto, se intercambiaron
banderas de ambos países, se entonaron los himnos nacionales
y el famoso “El
Uruguay no es un río / es un cielo azul, que viaja”, del oriental
Zampallo.
Y el puente vibró. Literalmente. Se sintió oscilar y se
vio al cemento palpitar cuando miles de pies se pusieron a saltar al
compás de su esperanza y de su enojo. Claro que… enseguida se
pidió a todos más quietud, y no faltó quien recordó
la oscilación sincrónica lateral que se produjo en el
puente del milenio, en Londres, hace pocos años, con una manifestación
a pie similar a ésta.
“Los habitantes de las dos bandas del
río Uruguay vinimos a abrazarnos sobre sus aguas para manifestar
nuestra decisión de tomar en nuestras manos su defensa. El río
Uruguay, sus arroyos tributarios, las tierras que en él desaguan,
los bosques que lo abrigan y todo lo que en él y por él
nace, vive y muere son patrimonio de las generaciones por venir y toda
agresión a cualquiera de ellos es un crimen contra la humanidad”,
leyó Villalba al dar a conocer el manifiesto.
Antes de la desconcentración, mientras grupos coreaban consignas
y agitaban banderas contra el ecocidio, se invitó a todos a participar
de la próxima marcha: hacia Casa de Gobierno, el 5 de mayo, cuando
los presidentes Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez
se encuentren en Buenos Aires.
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El
gobierno uruguayo no ha respetado acuerdos binacionales como el Estatuto
del Río Uruguay (1975) que prevé que, cuando uno de los
dos países proyecte la construcción de obras que pudieran
afectar la calidad de las aguas del Río Uruguay, deberá
obtener la conformidad de la otra parte, quien deberá evaluar
el posible perjuicio. En este caso, nada de eso se ha hecho.
Ambas celulosas prometen una producción de pulpa de eucalipto
de un millón de toneladas secas por año (1.000.000), con
una demanda de tres millones y medio de metros cúbicos sólidos
de madera por año (3.500.000 m3 ssc/a). Aplicarán la tecnología
del proceso Kraft al sulfato en la producción de pulpa, empleando
para el blanqueo la tecnología ECF (libre de cloro elemental),
que utiliza compuestos de alta toxicidad. Con el Kraft, por cada tonelada
de pulpa se libera a la atmósfera entre uno y tres kilos de dióxido
de sulfuro, característico por el “olor a huevo podrido”. Las
partículas sulfurosas se combinan con la humedad de las nubes
y caen con la lluvia, la nieve y el rocío: es la “lluvia ácida”.
La misma que conduce a la desaparición de pequeños animales
y del fitoplancton, lo que con los años termina con el resto
de la fauna. Como ocurrió con las marisquerías en Pontevedra,
España (obra de ENCE) y con los cisnes de cuello negro en Chile.
La lluvia ácida envenena las raíces de las plantas, cuyas
hojas también se ven afectadas por las gotas de lluvia. En el
ser humano, incrementa las afecciones respiratorias y los casos de cáncer.
La movilización fue la más grande en la
historia del país por un tema ambiental. La cuesta del
puente se hacía por momentos interminable, pero nadie cejó.
Con chalecos verdes o vinchas naranja donde se leía “No a las
papeleras”, de alpargatas, de taco, de zapatillas o pies hinchados y
descalzos, comerciantes, maestros, empleados, gente común, niñitos,
adolescentes, bebés en brazos o en cochecito, gremialistas, funcionarios,
políticos, pueblo en definitiva, caminaron juntos uniendo las
dos orillas del Río Uruguay y pidieron una vida sin la muerte
cotidiana de la contaminación.
“Existen suficientes antecedentes que demuestran que tanto la Argentina
como la República Oriental del Uruguay, adolecen de organismos
y políticas ambientales con trayectoria y desarrollo tecnológico
suficiente para afrontar desafíos como el que nos ocupa”, afirmó
la Facultad de Bromatología de la Universidad nacional de Entre
Ríos al dar a conocer oficialmente su apoyo a la marcha del día
30.
El gobernador de la provincia, Jorge Busti (PJ), finalmente decidió
adherirse y participar. Estuvo él, el ministro de Gobierno,.
Justicia, Educación y OOPP Sergio Urrubarri, el vice, Guillermo
Guastavino, el titular del CTA, Víctor De Genaro, el intendente
de Gualeguaychú, Daniel Irigoyen (Nuevo Espacio), los legisladores
Juan José Bahillo (PJ), Osvaldo Fernández (UCR), Julio
Majul (Nuevo Espacio), funcionarios municipales, Edgardo Massarotti
de ATE, integrantes de AGMER. Por los ecologistas estuvieron Greenpeace,
el Foro Ecologista, Proyecto Tierra, Eco Urbano, Red Sociambiental,
el Ejército Alpargatista de Liberación Nacional, Movitdes,
Guayubira, Uruguay sustentable, Ñandubay y Vecinos Autoconvocados.
Busti
y Daniel
El gobernador sobrevoló la manifestación
en un helicóptero azul de la Policía entrerriana. Bajó,
caminó entre la gente, y cuando tomaba un refresco ya finalizada
la marcha, fue encontrado y abordado por la prensa. El intendente estuvo
en la organización de la manifestación desde hace más
de un mes junto a los grupos ambientalistas y vecinos de la ciudad.
Participó de la marcha y presenció la lectura del manifiesto
por parte de Delia Villalba desde al ladito, junto a Osvaldo Fernández
y Héctor de la Fuente.
Ambos estaban conmocionados. No podían creer los números
que se manejaban.
Al hablar con los periodistas, Busti confió
en que el Presidente de la Nación, Néstor Kirchner, “va
a evitar que se contamine al pueblo de Entre Ríos (..) Nosotros
tenemos que tratar de defender a los entrerrianos frente a la contaminación
no sólo del agua sino también del aire”.
El mandatario entrerriano coincidió en asegurar que se estuvo
ante una manifestación popular jamás en el país
vista en reclamo de temas ecológicos. También destacó
la importancia de la opinión pública, manifestando que
–de ser necesario– el gobierno entrerriano podría
reclamar judicialmente por la instalación de la industria, acción
que también puede ser ejercida por los municipios o los mismos
vecinos.
En cuanto al presidente municipal, remarcó que “con la convicción
y la fuerza que nos da el apoyo del pueblo gualeguaychuense ratificamos
el total rechazo a la radicación de las
industrias de fabricación de pasta celulosa en la ciudad
de Fray Bentos.
“Esta postura lejos de ser antojadiza, está basada en la defensa
de nuestra gente, de su salud, de su trabajo y de su futuro – dijo -.
Y está además en perfecta consonancia con nuestra visión
política: somos partidarios irrenunciables de un desarrollo sustentable,
que compatibilice el crecimiento económico, la equidad social
y el respeto por el medio ambiente”.
La ciudadanía “ha dado una muestra rotunda de su nivel de conciencia”
opinó por su parte Guillermo Guastavino. Esa conciencia se manifiesta
en la negativa a la instalación de las fabricas que marcarán
un grave deterioro del medio ambiente, indicó.
Pancartas, banderas
argentinas y uruguayas, vinchas, carteles acusando a Tabaré Vázquez
de hacer “caído en la trampa” o destacando que la contaminación
traerá la muerte a la región; termos y mates, jóvenes
disfrazados de heraldos negros con sus guadañas y carteles colgando
del cuello que decían “ENCE”, “Botnia”, “furanos”, “dioxinas”;
familias completas, bebés, filmadoras, cámaras fotográficas,
galleta, manzanas, bomberos repartiendo agua, banderitas ecologistas
pintadas por manos de niños…
“Estamos haciendo
patria, estamos defendiendo nuestra tierra y nuestro futuro”, le reafirmaba
una madre de Gualeguaychú a su hijo adolescente que, evidentemente,
ya sabía lo que se estaba construyendo esa tarde.
La comunidad de Gualeguaychú reunió,
además, en el último mes, 35 mil firmas que serán
entregadas al presidente Kirchner solicitándole que tome tome
cartas en el asunto. Se pide una postura más enérgica
y que a través de la Cancillería solicite la suspensión
por 180 días de las habilitaciones para la construcción
de las megaplantas, dando así tiempo a nuevos estudios de impacto
ambiental, ya que los existentes hasta el momento fueron realizados
por las propias papeleras.